Amor incondicional

He tenido suficientes relaciones en esta vida y ahora basta de aceptar relaciones no saludables y destructivos. Desde ahora cambio mi perspectiva sobre las relaciones. En primer lugar, una relación saludable comienza con la relación que tengo conmigo mismo, respetándome a mí mismo, amándome a mí mismo y haciendo las cosas que amo hacer y alegran mi vida. No tengo restricciones que me quiten la libertad de crecimiento y desarrollo personal. Nunca más volveré a cortar mis propias alas para volar. Yo vuelo a donde quiero ir y tan alto como quiero ir. La persona que está preparada para volar conmigo es más que bienvenida y será recibida con amor y compasión. Las alas de esa persona serán tan fuertes como las mías para que ambos podamos tener la libertad de crecer donde sea necesario.

Las personas somos como árboles, tenemos muchas raíces diferentes y nuestras ramas crecen en diferentes direcciones. A veces nuestras hojas se caen y crecerán hojas nuevas, brillantes y verdes y más hermosas que nunca. Este ciclo continuará toda nuestra vida, por lo que no debemos tener miedo al cambio, sino recibirlo con los brazos abiertos.

Una relación entre dos personas debe ser como un bote de madera en un río tranquilo. El río ayuda al bote, con el flujo del agua, a llegar a su destino y la tranquilidad de su corriente asegura que llegue allí de manera segura. Si el bote decide que quiere ir en una dirección diferente, usará sus remos y la corriente del agua la ayudará a llegar a la otra dirección. Al revés, el bote nunca detendrá el flujo del agua y el río siempre podrá fluir en su propia dirección. Hay una armonía, un entendimiento y un acuerdo entre el bote y el río. Ambos tienen la capacidad de fluir en sus propias direcciones y ninguno impedirá que el otro vaya a ninguna parte.

Las restricciones en una relación impiden el crecimiento personal porque no le está dando la libertad que uno necesita. En una verdadera relación armoniosa y amorosa que consiste en amor incondicional, no hay lugar ni necesidad de celos, trampas, enojo u odio porque se respetan mutuamente y disfrutan tanto de su libertad en la relación que tienen que nunca arriesgan a perder este amor incondicional. Te encanta ver crecer al otro y alentarlo a hacer lo que su corazón desea. En una relación con amor incondicional no habrá trampas porque obtienes el espacio que necesitas para crecer, lo que evita los deseos de estar con otra persona. Respetas esa libertad tanto que sabes y sientes que te estarías engañando a ti mismo si engañaras a tu otra mitad. Romperías esa conexión tan pura e intensa que tienes y eso es algo que nunca quieras que suceda.

El amor incondicional es libertad, honestidad y comprensión.

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